jueves, 7 de junio de 2012

El país de las últimas cosas


Anna Blume se encuentra desesperada por la desaparición de su hermano, un reportero con la misión de cubrir una nota de prensa importante enviado a un lugar sin nombre.

En esta densa y reflexiva novela Paul Auster obliga al lector a ser protagonista activo de la historia, el libro se desarrolla a través de una carta escrita por Anna dirigida a su novio, un destinatario sin nombre que adquiere la personalidad del lector de turno. La incertidumbre se mezcla con la curiosidad desde las primeras páginas. Anna describe un lugar desconocido donde mantenerse con vida no es la mejor opción. “Lo cierto es que si no fuera por el hambre ya no sería capaz de seguir”, ella está en serios problemas pero persiste en quedarse y continuar una búsqueda a ciegas.

Cada calle y rincón de la ciudad se convierte en una trampa hostil, sobrevivir a cada paso es la mayor recompensa a conseguir. Para otros, el tiempo marca la espera para dar fin a sus frágiles vidas. El negocio rentable es la muerte, las clínicas de eutanasia, los clubes de asesinatos, las carreras hasta agotar el cuerpo y caer al piso para nunca más levantarse forman parte de las ofertas tentadoras del día.
¿Logra Anna Blume dar con el paradero de su hermano? ¿Continuará él con vida? ¿Anna regresará? Interrogantes que sólo podrán ser respondidas si el receptor de la carta no se doblega ante la tensión del drama que consumirá sus sentidos, cumplir la lectura hasta su última página es la única salida.

 El país de las últimas cosas, historia aleccionadora y cruda que expone las carencias y sus consecuencias, el lado oscuro del poder sobre las masas. ¿Vale la pena seguir luchando cuando se está muerto en vida? Paul Auster ha escrito la historia que a mí me hubiese gustado escribir.

3 comentarios:

  1. Tenía rato sin ANTOJARME de un libro... acabas de lograrlo, me antojé de leer este libro. Ahora mi misión será encontrarlo.

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  3. Jonathan, excelente reseña de uno de mis libros favoritos del gran Paul Auster. Si bien en sus obras el desastre inminente siempre aparece tarde o temprano para marcar a su protagonista (y en consecuencia, su recorrido posterior), en esta novela marca la pauta y permanece con nosotros de principio a fin. Indudablemente inquietante. Una obra maestra.

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