lunes, 17 de abril de 2017

Maniobras elementales





Ganador del Premio Transgenérico 2015, Maniobras elementales es un libro que reúne una serie de reflexiones sobre la música, las artes plásticas y la literatura.




El libro se divide en cuatro partes: 
Música afilada. 
La casa y la ciudad. 
Intermedio. 
Maniobras elementales.

En su primera parte la música jazz y el silencio son los protagonistas. Aquí se perfilan algunos de sus más importantes e interesantes intérpretes: el melancólico y sensible Bill Evans, el místico John Coltrane y el inclasificable Peter Evans. Luego, el silencio se torna en un instrumento musical que el autor decide explorar con “Vanos perfectos”, a partir de una curiosa anécdota sobre un hombre que editaba los largos discurso de Hitler, quitando los prolongados silencios que acompañaban su maníaco performance y almacenándolos construyendo su propia colección; con esta historia aborda una característica especial que implementa el sello discográfico alemán ECM: todos sus discos comienzan con cinco segundos de silencio. Ante el sonido podemos decir o hacer lo que queramos pero ¿cómo reaccionar ante el silencio? Cinco segundos que obligan al oyente a meditar las razones de su presencia, lo increpa y desconcierta. El autor define el silencio como un elemento necesario para la creación que es atrofiado por los ruidos que emergen de lo cotidiano.

En su segunda parte la arquitectura y la naturaleza son los objetos de interés, la relación del hombre con su entorno: la ciudad, las escaleras y los árboles. En “Guía breve para reconocer ciudades enfermas” la ciudad se presenta como el invento más ambicioso de los seres humanos, producto de la búsqueda por satisfacer las necesidades elementales (alimentación, reproducción, vivienda y supervivencia), un complejo lugar que carece de perfección, donde sus habitantes deben ser capaces de renovar sus compromisos y reinventar su relación con el espacio. En “Los árboles” Echeto desarrolla un hermoso ensayo que se transforma en un poema dedicado a los verdaderos dueños de la Tierra.  

El humor, esa verdad que nos hace invulnerables, es el epicentro de la tercera parte. Intermedio es un descanso para disfrutar de las otras caras del autor: el ensayo, el cuento y los guiones se toman de la mano. “Los tres chiflados” es un elogioso ensayo sobre las virtudes y características que definieron a Shemp y Curly. Un hombre que confronta a la infelicidad fumando unos cigarrillos invisibles es el protagonista del cuento “La felicidad siempre es subversiva”. También Echeto comparte dos guiones de radioteatro que produjo, uno de ellos es “Pornobot y Technoginger” (diseñado por el locutor y escritor Joaquín Ortega) año 2002 del exitoso programa de culto El show de la gente bella.

Maniobras elementales,  última parte (que da título al libro) donde las artes plásticas se imponen. En “Consejos para dibujar el cuerpo de un coloso” Roberto Echeto nos invita a la reflexión sobre el dibujo y la imagen en movimiento a través del retrato de un elefante que va desarrollando durante sus visitas al Zoológico de Caricuao. “Obras extrañas” (uno de los escritos más interesantes en el libro, lleno de anécdotas y curiosidades) nos da un recorrido por la vida de grandes artistas como Marcel Duchamp (que el lector podrá evidenciar como gran influencia del autor que también es artista plástico) y sus readymades, pasando por el surrealismo de Frida Khalo y Salvador Dalí, hasta el religioso y mágico Joseph Beuys.


En su conjunto Maniobras elementales es la sabiduría de un hombre inconforme con su entorno, que encuentra en las distintas expresiones artísticas un pedestal donde sentirse seguro. 

martes, 28 de febrero de 2017

Espejo retrovisor

Juan Villoro es uno de los escritores más reconocidos de nuestros días: dramaturgo, novelista, ensayista y cuentista, pero sobre todo un cronista que ocupa un trono en el reino de las letras.

Espejo retrovisor es un volumen de cuentos y crónicas que abarcan 30 años de escritura, son la memoria del autor detrás del muro (libro) que se presenta al lector.

El libro incluye tres textos exclusivos  para la presente edición: «Confianza», «Forward Kioto» y «Arenas de Japón». Los dos primeros son cuentos y el tercero es una crónica sobre su viaje al imperio de los signos; los otros fueron publicados en sus libros Los culpables. (Almadía. 2007), La casa pierde. (Alfaguara. 1999), Albercas. (Joaquín Mortiz. 1985), Los once de la tribu. (Aguilar. 1995), Safari accidental. (Joaquín Mortiz. 2005), 8.8: el miedo en el espejo. (Almadía. 2010), De eso se trata. (Anagrama. 2008).

En «Confianza» un hombre dedicado a la estadística viaja hacia Aguascalientes por asuntos de trabajo, junto a su asiento se encuentra una dama de lindos pies que llama su atención. Ella conversa con un conocido con el que se ha topado por casualidad en el mismo vuelo, mientras nuestro personaje escucha una confesión sobre el fracaso amoroso del cual se alejan los pies hermosos. Al llegar a su destino nuestro héroe decide abordarla y le sugiere compartir un taxi juntos. Cuidado, ella viene huyendo, no es un simple abandono. El estadista suele recitar de memoria una lista de raza de perros para tranquilizarse en sus estados de ansiedad. Ambos no son lo que aparentan ser.

«Forward Kioto» es un homenaje a la fotografía y a la amistad. La historia está dedicada a la reconocida fotógrafa mexicana Graciela Itubirde, que también se convierte en un elemento importante en el desarrollo de la historia. Un mexicano asentado en Japón comienza a recibir emails que muestran fotografías difíciles de comprender, son un reenvío desde la cuenta de un antiguo amigo y colega de apellidos Rodríguez Chico, los emails se hacen cada vez más constantes, “forwards” que detonan la memoria del destinatario trayendo los recuerdos de su trabajo junto a Rodríguez Chico en la revista Ojo por Hoja, un magazine dedicado al arte de obtener imágenes duraderas; se avivan sus desconciertos y dilemas al ser testigo de una época marcada por la transición de la fotografía analógica a la fotografía digital, donde también conocerá a su actual pareja Naomi, una chica de ascendencia española-japonesa. Con el personaje de Naomi Juan Villoro hace referencias a la literatura de Tanizaki (Naomi es el nombre de una de las obras más emblemáticas del escritor nipón), al igual que en la novela del laureado escritor japonés Naomi representa en el relato el punto de quiebre entre las culturas de Oriente y Occidente. La dama es un catalizador de las frustraciones que sufre el protagonista al verse desplazado hacía el pasado, no superando la desaparición del cuarto oscuro donde alguna vez brillaron las imágenes reveladas.

La crónica «Arenas de Japón» es el tercer texto exclusivo incluido en el libro, en mi opinión es el germen que dio origen al cuento «Forward Kioto». Villoro narra su fascinante viaje por el país donde cuestionar se hace imposible: ¿cómo hacerlo en un entorno que no deja de ser armónico? La convivencia entre la modernidad y lo tradicional, un equilibrio que se muestra imperturbable a pesar de que Japón se presenta como un país de dualidades: voy a buscar un sitio tradicional en internet. Adolescentes que se encierran en una habitación por tiempo indefinido con sus computadoras, ciber-reclusos denominados hikikomori, outsiders que representan una nueva variante de la melancolía del samurai. En Japón la naturaleza es un símbolo de poder que domina la vida, los desastres naturales incluso han beneficiado su historia, se sabe de invasores que fueron repelidos en dos ocasiones por tifones, por ellos la palabra kamikaze que quiere decir “viento sagrado”. El poder simbólico de la naturaleza se pone en evidencia en los haikus: la poesía que sigue el principio botánico de la floración.

Para los amantes del manga y el animé Villoro narra su encuentro con Shinichijiro Watanabe, director de la serie Cowboy Bebop en los estudios Sunrise (compañía que produce a Gundam). En una curiosa conversación Watanabe asegura que la obsesiva redondez de los ojos de sus personajes no es un signo de occidentalización, sino de falsificación, la garantía de que se trata de seres imaginarios.
Japón se muestra como el país de las mascotas, incluso la policía es representada por un muñeco llamado Pipo, nombrado así por el sonsonete de las patrullas: ¿Qué tan violento puede ser un país donde la agresión suele ser un privilegio autodestructivo y las fuerzas del orden asumen comportamientos infantiles?. 

Juan Villoro concluye que en Japón todo puede estar bien sin que entiendas nada, vivir rodeado de ideogramas en un entorno altamente operativo donde la única pieza desajustada eres tú.

Espejo retrovisor es un esclarecedor mapa para aquellos que desean adentrarse en las letras de uno de los autores más influyentes de nuestros días.

                                                 “Un libro sólo adquiere auténtica existencia al ser leído, del mismo modo en que un espejo –que juzgamos insomne—sólo despierta cuando alguien se asoma a él.”


miércoles, 8 de febrero de 2017

Los señores

Una edición especial publicada por la editorial venezolana Madera Fina donde se incluyen cinco libros que conforman uno de los proyectos más ambiciosos de la literatura: “El barrio” de Gonçalo M. Tavares, serie que concilia la vida de Los señores (homónimos de grandes escritores de la modernidad) que hacen vida en un mismo vecindario.

En la presente edición el propio Tavares realizó la selección de Los señores que hacen vida dentro del libro:

El señor Breton y la entrevista.
El señor Elliot y las conferencias.
El señor Swendenborg y las investigaciones geométricas.
El sr Walser y el bosque.
El sr Kraus y la política.

La narrativa de Tavares se destaca por su pasión por la brevedad, la forma fragmentaria y la concisión expresiva. La frase es un espacio entre dos puntos que determinan una gran responsabilidad, el autor busca, al lograr la idea en el menor número de palabras posibles, que la frase adquiera una potencia que permita la interpretación; un gesto de respeto y reconocimiento al lector como persona inteligente que imagina y construye su propio mundo.

Un hombre se confronta frente al espejo mientras reflexiona sobre la poesía, un desdoblamiento filosófico. ¿La poesía alimenta la vida de los seres que la escriben, la recitan y la memorizan? Para el sr Breton un buen verso no tiene currículum, no necesita de un pasado, no requiere de la historia. El verso se sostiene por sí solo, ocupando su propio lugar sin importar cuál sea el presente.

 Mientras el sr Breton define a la poesía como el momento en que el lenguaje está listo para quebrarse en dos, el sr Elliot realiza una serie de seis conferencias donde analiza y explica versos de los poetas Cecília Meireles, René Char, Sylvia Plath, Marin Sorescu, W. H. Auden y por último de Joseph Brodsky del cual analiza el verso “Un paisaje absolutamente canónico, mejorado por la inundación”, considerando que Brodsky muestra la creación artística como un proceso iniciado por una estructura sólida que luego se perfecciona por lo aleatorio y lo convulsivo, por la fuerza que el propio artista no controla ni prevé.

 El sr Swedenborg  parece ser uno de los atentos asistentes a las conferencias del sr Elliot, pero sus pensamientos están en otro lado de su ser, realizando anotaciones y dibujos que corresponden a reflexiones sobre las fuerzas que rigen la vida: el amor, la filosofía, el lenguaje, la fe.

 Alejado de la urbe el sr Walser construye su hogar en el bosque, un proyecto de paraíso y mundo “inquebrantable” que es interrumpido por visitantes inesperados, creadores que ahora se dedican a destruir pieza por pieza lo que consideran mal concebido, símbolo del caos que se oculta en el orden.

 El sr Kraus tiene una columna fija en un tabloide dedicado al mundo de la política, escribe sobre “El Jefe” y sus “Auxiliares”; para Kraus la única forma objetiva de comentar la política es la sátira. Los economistas representan la razón, el equilibrio y la coherencia; “El Jefe” y sus “Auxiliares” les temen. En la política no prevalece la inteligencia sino el instinto, una fuerza que una inteligencia normal no logra percibir.

Los señores de Gonçalo M. Tavares es un explosivo de carga filosófica.



lunes, 30 de enero de 2017

Una luna

El Fondo de Población de las Naciones Unidas contrata los servicios de Caparrós para que realice un viaje de 28 días, en su itinerario se encuentran ocho ciudades de países distintos, esto con el fin de que escriba historias de jóvenes inmigrantes.

Las ciudades son: Kishinau, Monrovia, Amsterdam, París, Barcelona, Madrid, Lusaka y Johannesburgo.

Para Caparrós Una luna se tornó en todo un desafío, debía escribir bajo un modelo y parámetros precisos: las historias tenían que estar contadas en tercera persona y su extensión no debía exceder las dos mil palabras. En sus crónicas el escritor argentino considera que con dos mil palabras apenas comienza a aclarar su garganta.

Durante el desarrollo de las entrevistas que dan vida a las distintas crónicas, Caparrós se da licencia para ir plasmando varias reflexiones personales sobre la acción de viajar, la división de clases sociales y de desarrollar una particular fórmula para categorizar a los países. Entre sus reflexiones sobre el viaje hace énfasis en la rapidez y sencillez con la que cualquier individuo, hoy en día, puede trasladarse a lugares distantes en un abrir y cerrar de ojos, “el viajero no viaja. Lo viajan”, solo debe sentarse en un cómodo sillón y esperar a que lo lleven a su destino. Define esto como el “hiperviaje”, algo muy similar a la acción de navegar en el internet, en un solo clic estar en otro sitio totalmente distinto. Hoy podrías cenar en Monrovia y al día siguiente almorzar en Amsterdam.

Una luna es el testimonio de la lucha por sobrevivir, una luz sobre la oscuridad que muchos afrontan en la búsqueda de un mejor futuro, es un eco de los gritos de aquellos que huyen del horror al que los han sometido. En Kishinau las mujeres van maquilladas de violencia, víctimas de maltrato doméstico y del tráfico de mujeres. En Monrovia un joven se convierte en un nómada para evitar ser asesinado durante la confrontación entre etnias, conflicto que desencadenó una cruenta guerra civil, tragedia definida por ellos mismos como la tercera guerra mundial. En Amsterdam una chica siente que sus derechos son vulnerados por ser una mujer que practica el islam. Un ex pandillero de Los Angeles retorna a su natal Salvador, condenado por su pasado sabe que está “manchado” por sus tatuajes que lo acreditan como un criminal, lo que alguna una vez fue símbolo de orgullo hoy lo condena ante la tolerancia cero de las autoridades policiales, las bandas enemigas y por aquellos que alguna vez se comportaron como su familia y que ahora se sienten traicionados por su abandono. Estas son algunas de las historias que se plasman en el papel bajo la luna.

Aunque las historias son crueles realidades, Caparrós no deja de mostrar su ácido humor a lo largo del texto, como cuando habla de las fotografías de los turistas:

Los turistas nunca fotografían a «los turistas». Sacan, por supuesto, megagigas de fotos de sí mismos, marido a mujer, padres a hijos, amantes a su amante. Y de los lugares que mostrarán de vuelta en casa –la torre tal, la iglesia cual, aquella estatua--, pero nunca de «los turistas», uno de los fenómenos culturales más extraordinarios de estas décadas y, en general, tan tozudamente fotogénicos. La pureza es que no haya otros turistas, como si los lugares prestigiosos que van a visitar fueran descubrimientos que hacen solos, indianas jones de cotillón de feria.”


Para el escritor argentino Martín Caparrós (considerado el más importante escritor del periodismo narrativo) viajar es un acto de desesperación, no hay nada más brutal, más cruel, que entender que podrías haber sido tantos otros. Y, a veces, el alivio. También viajar es la confesión de la impotencia: ir a buscar lo que falta a otros lugares.