sábado, 13 de diciembre de 2014

Lo escuché llorar en mi boca



Las tormentas se desatan en el silencio del mundo que dentro de nosotros habita. Un territorio lleno de bondades pero también de temores y pesadillas. Lujuria e ira, venganza y envidia, risa y llanto, el circo de la vida que sin duda es el acto supremo del teatro.

Lo escuché llorar en mi boca son tres monólogos brillantes sobre el lado más oscuro de la luna. En el primero una dama desde una cárcel responde una carta nada amistosa, en ese diálogo interno se justifican sus acciones sin importar el costo ocasionado por las mismas. En el segundo un profesional de la muerte ya en las puertas de la decadencia habla con un televisor, siniestro testigo de un hombre sin alma que va enumerando sus actos de incomprendida “justicia” mientras razona sobre el deterioro de su cuerpo. En el tercer y último monólogo una mujer radiante disfruta de una cita, una cena con un hombre joven y elegante, en su cabeza germinan los argumentos donde va armando el futuro de una relación donde ya ella se hace ganadora del total control, las citas en ocasiones son trampas.

Joaquín Ortega con gran sentido del humor y poseedor de una prosa sólida nos invita al laberinto de las emociones que gritan en el vacío, podemos observar su origen pero nunca descifrar su idioma. Los ojos son espejos velados. Así son los pensamientos, esos demonios que nos habitan.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Happening



El happening es para mí una especie de « dominio del objeto», una tentativa de atraparlo en flagrante delito: esto requiere una gran precisión en la búsqueda de sus particularidades, errores, delitos, peripecias, detalles ocultos y enmascarados. Es necesario tener intuición para descubrir la pista adecuada y al mismo tiempo una perseverancia inaudita para juntar con gran trabajo los detalles y las informaciones poco significativos. Todo este proceso se parece a una instrucción judicial que reúne pruebas materiales.

Tadeusz Kantor


Un hombre encerrado en sus pensamientos, absorto en un combate silencioso con su conciencia no se percata del camino mientras conduce, un impacto y luego la huida, ha comenzado Happening. 



Gustavo Valle construye una historia compleja, que va de la novela negra al documento histórico. Inspirado en el teatro de Tadeusz Kantor se desarrolla una inquietante historia de fugas, engaños, sueños y posturas.

Álex Kantor es el personaje principal que de forma no culposa acaba con la vida de un hombre sin rostro y sin nombre, que al igual que el happening pasa de ser un simple elemento a ser también protagonista.

Kantor lidia con el miedo y ese camino lo lleva a toparse con personajes tan oscuros como su fachada, está obligado a mentir para preservar su anonimato y libertad. Deja una vida derrumbada por la rutina, un matrimonio desgastado por la violencia disfrazada que trae la cotidianidad con la llegada de las obligaciones, una pequeña hija a la espera de un padre que ahora es un fantasma.



En Happening también se expone el choque de los ideales, sus enfrentamientos armados y consecuencias al hacer referencia al único bombardeo sistemático realizado en Venezuela en un sector llamado Los Changurriales en 1982 contra un pequeño grupo de guerrilleros, esto llega al relato a través de la memoria de un personaje que  se hace llamar “Morocho”, hermano de uno de los ejecutados en esa operación de “saneamiento” del pensamiento comunista.



En otros pasajes se puede observar la similitud de nuestra actual Caracas con una de las peores ciudades en Rusia, ambas víctimas de sueños ególatras uniformados:


La coincidencia no le hacía ninguna gracia. Que existiese semejante museo donde antes había un gulag era una broma bastante amarga, y se detuvo a pensar en un paralelismo en el que no había reparado: Norilsk-Caracas, ciudades cerradas a su manera. Hostiles. Violentas. Dos lugares en los que quedarse, irse o volver siempre es complicado.



Al igual el lector se puede topar con cierto sentido del humor del narrador que con elegancia expone sus pensamientos sobre el mundo creativo y literario:


Ella se sorprendió de que en aquel  tugurio hubiera alguien con una mínima sensibilidad artística, y le confesó que su actividad preferida era leer poesía. Álex le preguntó si también escribía poesía, porque según su parecer quien leía poesía terminaba escribiendo poesía para después acabar en un estrepitoso fracaso económico.

Ella respondió que sí, que a veces, que no exactamente, que más bien…

Leer poesía es nacer con los ojos abiertosconcluyó, y escribirla es cerrarlos y mirar a un abismo.

Álex pensó: chica intensa, algo que solo puedo tolerar en personas menores de diecinueve años.



En otros pasajes en Happening se pone en evidencia la fuerza narrativa del autor en contundentes imágenes:


 Se detuvieron en un mirador para contemplar aquellas aguas mansas encerradas como en un cofre. Imaginó que el golfo había sido producto de un cataclismo. Le fascinaban los cataclismos y pensó que la vida no era más que la última etapa de una eficaz máquina de muerte. El golfo, ese edén consecuencia de una hecatombe. Y era precisamente ese doble atributo de vida y de muerte lo que le otorgaba ese aire de maravilla y quietud aterradora.

 
Álex Kantor representa a todos aquellos que por complacer a los demás pierden su identidad en el tortuoso y largo camino de las frustraciones.



Happening fue la ganadora del premio Transgenérico novela 2013.



lunes, 13 de octubre de 2014

La fiesta de la insignificancia



La fiesta de la insignificancia historia donde se hace un homenaje al más grande de los absurdos: el hombre. Kundera nos trae cuatro personajes que se enfrentan entre las verdades y las mentiras que habitan en cada uno de ellos. 


Alain medita sobre el ombligo como símbolo del erotismo, pero también busca la respuesta del niño abandonado y no deseado, un hombre adulto desamparado que es atormentado por la historia que ha inventado.


Ramón, cautivo ante el mundo que le rodea, mirando sobre un pedestal el absurdo andar de los mortales.


D’Ardelo, farsante ante los demás, alimenta su espíritu con la aceptación de una enfermedad letal que en verdad no padece, el boleto que le permite viajar a la tierra donde la amistad se abraza con la lástima.


Charles, el señor de los títeres. Instructor de hilos invisibles, amo de todo y de nada.


Todos ellos son los invitados a La fiesta de la insignificancia donde el requisito es ser absurdamente humano. Una obra brillante.

lunes, 25 de agosto de 2014

El testigo de una causa injusta



La amistad, ese lazo inquebrantable ante las adversidades donde los gustos en común fortalecen la unión. Un tema inspirador de varias historias a lo largo de la literatura universal. El testigo escrito por Milkor Acevedo (escritor nacido en Estocolmo y nacionalizado venezolano) es una de ellas.Historia interesante sobre los retos de la amistad, del peso del pasado en la construcción de nuestro presente y sobre la delgada línea que divide la ficción de la realidad.
 
Un hombre que tiene el oficio de escritor decide recrear la historia de su pasado, memorias ligadas a su mejor amigo, un músico de éxito internacional víctima de un secuestro que luego de recobrar su libertad termina con su propia vida en el oscuro viaje del suicidio.

A medida que el personaje desarrolla la novela se adentra en un juego donde la ficción se confunde con la realidad, haciendo de los acontecimientos una niebla en un mundo donde reina la soledad. 

 El testigo es una novela llena de reflexiones filosóficas, una propuesta sobre la crueldad del hombre al ignorar las vidas que viven en el silencio, el lenguaje es suplantado por  las miradas y los gestos despertando la siguiente interrogante: ¿No existe el dolor donde habita la ausencia del lenguaje?

“El hombre nunca será más que un animal rabioso que ha aprendido, o más bien ha sido obligado a controlar su cólera durante la mayor parte del día”

También la música es protagonista, conformando el carácter de sus personajes, marcando sus espacios y tiempos, pasando de la música clásica al buen rock de los años noventa.

Milkor Acevedo ha escrito una historia digerible de fácil lectura, algo diferente dentro del interesante mundo de las letras venezolanas.

“(…) yo sé mejor que nadie que un escritor comete el crimen perfecto al trasplantar sus pensamientos y anhelos inconfesables a un personaje”


martes, 22 de julio de 2014

Las premiadas cenizas de McCourt



Frank McCourt escribe sus memorias, una historia honesta sobre los peores sentimientos del hombre en una sociedad irlandesa que aplastada por el discurso de la colonización de los ingleses y por la neblina de la religión no asume sus errores y responsabilidades desvaneciéndose así en un espiral de víctimas sin sentido.


"Peor que la infancia miserable común es la infancia miserable irlandesa, y peor aún es la infancia miserable católica irlandesa" Así McCourt recuerda y define su infancia e inicia la narración de su vida. La infancia es una etapa de sueños, descubrimientos y risas pero en Frank es el tropiezo con las injusticias de la vida. A temprana edad conoce el rechazo del inmigrante: nace en New York en 1930 y a sus cuatro años de edad sus padres decidieron retornar a su tierra de origen Irlanda. En su nuevo hogar es un extraño, un yanqui con un padre refugiado en el alcohol y una madre que trata de sobrevivir junto a sus pequeños hijos.


“La gente en todas partes se jacta o se queja de los infortunios de sus primeros años, pero nada se puede comparar con la versión irlandesa: la pobreza, el padre alcohólico, locuaz e inestable; la piadosa y derrotada madre gimiendo junto al fuego; sacerdotes pomposos;  maestros abusivos; los ingleses y las cosas terribles que nos hicieron durante ochocientos largos años.”


La población de Limerick es el telón de fondo para el infortunio, se definen a sí mismos como una sociedad justa y católica de grandes principios pero, la verdad, son la viva interpretación de los excesos, la ira y el fanatismo.  


McCourt reconstruye su vida hasta los 20 años de edad, culminando con su retorno a Estados Unidos, el país que nunca debió haber dejado.


En medio de la absoluta pobreza las enfermedades van acabando con varios de sus pequeños hermanos, la irresponsabilidad de su padre hace de su vida una dolorosa travesía llena de interrogantes. El pequeño Frank  busca en un ángel imaginario que (según su padre) habita en el séptimo escalón de la destartalada casa el amor y comprensión que tanto anhela.  


Lo atractivo de la historia no es la tragedia que en ella se desarrolla sino la forma en que la voz de su niñez es rescatada por parte del escritor adulto. Es un niño el que cuenta, es un niño el que intenta interpretar el mundo de adultos que lo rodea y es un niño que es protegido de alguna forma por el manto de su propia inocencia. Una crónica de adultos a través de los ojos de un niño.


Las cenizas de Ángela fue premiada con el Pulitzer en el año 1997.