miércoles, 9 de marzo de 2016

Así que pasen cien años

La crónica, como nadie,  ha descrito el submundo que cohabita con la realidad, despertando pesadillas y anhelos en lo cotidiano. Hoy, la crónica ocupa un lugar importante en el universo de las letras, grandes escritores han pasado a la posteridad dejando huella que terminan siendo las grandes referencias de hoy y del mañana. Elisa Lerner es una de ellas.

El sello Editorial Madera  Fina trae Así que pasen cien años, un conjunto de crónicas escritas por Lerner a lo largo del tiempo, desde 1969 hasta nuestros días, todas ellas rescatadas de las diferentes fuentes donde fueron originalmente publicadas , tanto de libros colectivos como de publicaciones periódicas: Una sonrisa detrás de la metáfora, Yo amo a Columbo o la pasión dispersa, Crónicas ginecológicas, Carriel para la fiesta, En el entretanto, El papel literario, El sádico Ilustrado y  Zona Franca entre otros.

Con habilidad Lerner abre las puertas ocultas, demostrando una complejidad invisible a simple vista: la moral de las tiras cómicas, las artes y su impacto en la sociedad, el venezolano de hoy en día, el oficio del escritor y otros ángulos más pertenecientes a nuestra humanidad.

Vale decir como dato curioso que en Así que pasen cien años aparece la primera nota publicada en nuestro país que menciona a Julio Cortázar novelista.

La Editorial Madera Fina hace un digno y lindo homenaje en vida a una dama que ha hecho de las letras un arte de instinto agudo, lleno de humor, inteligencia y sinceridad.

“Hay algo terrible, irónico y aleccionador en la tira cómica protagonizada por Mafalda. Por instantes, a falta de honestidad y valentía por parte de los dirigentes políticos ¡oh vietnamitas, checos, israelíes y brasileños!   pareciera que toda la lucidez y crítica del mundo, ha quedado relegada a unos párvulos que, en calles de cuadriculado pavimento, se sientan al borde de la vereda.”

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