miércoles, 8 de mayo de 2013

Facundo Cabral y sus últimos días



Existen libros que pueden derrumbar al más entrenado lector, este es uno de ellos. Percy Llanos tuvo la dicha de conocer y compartir con uno de los hombres más interesantes dentro de la canción popular, ser parte de la vida y obra de Facundo Cabral.

La presente crónica Facundo Cabral. Crónica de sus últimos días comienza con el desenlace fatal del músico siendo víctima de un disparo que desconoció a su blanco principal, una mala jugada del destino que es el punto de llegada de un relato fascinante que inicia y culmina con el sabor amargo de la pérdida.

A lo largo de las páginas Percy va recordando anécdotas del pasado contadas por el viejo amigo y trovador que se van enlazando con los últimos días que compartieron juntos en su gira por Guatemala: El estilo de vida de Cabral, sus pasiones, su optimismo ante cualquier eventualidad, considerarse afortunado por vivir en plenitud las décadas de los 60 y 70 donde se vivía poéticamente; sus encuentros con el escritor Borges; la cena emotiva junto al arista del silencio Marcel Marceau y los conciertos memorables en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño acompañado de Alberto Cortéz.

Lo que irradiaba Facundo en las personas a su alrededor era increíble, siempre agudo y sincero en sus palabras que no conocían silencio alguno, un soñador que alimentaba de buena vibra y esperanzas. Un pacifista que creía en el poder del amor y las palabras.

Uno de los capítulos más emotivos de dicha crónica es el titulado Una pequeña cuestión de fe (no quiero describir el capítulo, sólo siento la necesidad de señalar que es mi pasaje favorito del libro)

Es triste, incluso irónico que ambos buscaban en dicha gira salir del dolor que en esos días los agobiaba. Percy  quería huir de la soledad impuesta por la muerte de su compañera de vida Anita y Facundo alejarse de la indomable muerte en forma de cáncer que se propagaba por su cuerpo, al parecer ambos perdieron. Percy es testigo de la muerte de un amigo inolvidable, otra pérdida irreparable y Facundo…creo que pensándolo bien  Facundo ganó, murió sin darse cuenta, murió viviendo.

“--¿Sabés lo que es para mí la muerte?—me dijo susurrando--. Ese momento horrible en el que la gente deja de recordarte. Yo me moriré el día en el que se muera la última persona que me recuerde.”

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