viernes, 21 de septiembre de 2018

La Generación del Crack


La Pereza Ediciones (Miami, USA) publica en su catálogo Manifiesto del Crack (1996) / Postmanifiesto del Crack (1996-2016). Ricardo Chávez Castañeda, Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Eloy Urroz, Jorge Volpi.  El libro contiene las declaraciones y principios de 5 escritores mexicanos que produjeron con su estilo narrativo una ruptura en la forma en la que se venía desarrollando la literatura latinoamericana.


A mitad de la década de los años 90 unos jóvenes mexicanos aspirantes a escritores decidieron salir de la sombra proyectada por El realismo mágico (movimiento que se convirtió en una referencia obligante para la narrativa latinoamericana de mediados del siglo XX), dejando atrás el nacionalismo e implementando una lógica globalizadora en la prosa. La propuesta busca desarrollar novelas complejas y polifónicas en contraste con la banalización del lenguaje producto del stablishment.


A diferencia de otros movimientos literarios este careció de líder o padrino, las inquietudes de cinco estudiosos de las letras detonó la publicación de un manifiesto en una revista mexicana. Se autoproclamaron el Crack, el sonido de una fisura que para muchos es la onomatopeya de un rompimiento pero, para sus miembros, es el sonido de la reivindicación de una estética olvidada.


La diversidad de pensamientos y de estilos que caracterizan a sus integrantes hace del Crack una propuesta literaria difícil de etiquetar. Para el Crack la novela debe estar libre de adjetivos, al igual que la vida real, es un mundo incompleto impulsado por variadas interrogantes. Aunque puede considerarse una declaración de principios el Manifiesto del Crack no pretende ser una guía absoluta. Como bien lo exponen estos autores en los escritos que conforman el manifiesto, ellos no son poseedores de la verdad, todo corresponde a un juego de palabras que busca dar con lectores que no desean ser subestimados.


Lo interesante de la publicación realizada por La Pereza Ediciones es la revelación de la transformación de la que son objeto los integrantes de la llamada Generación del Crack. La segunda parte del libro se escribe 20 años después, el Postmanifiesto del Crack es una suerte de evaluación de resultados. Ambos manifiestos desarrollan diez ensayos sobre el género de la novela que reflejan la natural evolución del escritor en su oficio. Algunas posturas del pasado se mantienen incólumes, otras han languidecido, también ciertas alianzas se han quebrado.


El Crack está lejos de ser algo novedoso, al igual que la vida real, es una repetición. La novela es el incumplimiento, es el intento que siempre fracasa. A ella no le corresponde el conocimiento de la vida, le interesa la experiencia. La novela es la experimentación constante del caos.   


Pocas de las obras escritas por estos autores han prevalecido en el tiempo, ciertas voces proclaman el fracaso de la propuesta. Es cierto que el tiempo los ha separado, sus ideas y conceptos han variado. Hoy ellos forman parte de la cúpula literaria a la que alguna vez manifestaron su rechazo. Pero bien demostraron que la literatura, a pesar de concebirse en soledad, puede ser una experiencia colectiva.      


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