martes, 26 de julio de 2011

El Rey de La Habana

La Habana, ciudad que sirve de escenario para una de las historias más perturbadoras que he leído en mi camino como lector. Una ciudad sin equidad para sus habitantes, panorama que le toca vivir a un joven de nombre Rey, donde el ciudadano promedio tiene una vida llena de limitaciones, el hambre y la lucha por unos pesos diarios es la constante día a día.
Rey desde pequeño debe afrontar una vida decorada con tintes de violencia y escases, la perdida trágica de su madre y de su hermano mayor lo lleva a caer en manos del estado en una correccional, lugar donde en plena adolescencia aprende a valerse de artimañas para su sobrevivencia, modo de actuar que le ayudara a sobrevivir en la ciudad de La Habana  en sus basureros y calles, un panorama hostil sobreviviendo en un submundo plagado de jineteras, sádicos, dealers y proxenetas.
El personaje se muestra como alguien que por momentos se mueve y reacciona solo por instinto, el sexo es una necesidad presente a cada oportunidad, donde no importa caer en lo más bajo si eso te permite obtener unos pesos para tabaco, ron y comida.
Los excesos de una sociedad reprimida se expresan a través del juego narrativo del autor, no tiene frenos para exponer al lector una ciudad que ciertamente a su manera existe, una realidad que por momentos coquetea con la ficción.
Pedro Juan Gutiérrez ha escrito una obra fuerte como ninguna otra, se le ha comparado con Bukowski pero en lo personal, me parece que sobrepasa los límites de lo grotesco en ciertos momentos del relato. Sus personajes son muy humanos, tanto así, que su narrativa se torna sensitiva y podemos percibir el olor, el miedo, el tacto y hasta el aliento que de ellos emanan.
Buena narrativa no apta para estómagos y almas sensibles.
P.D: Tiene el final más impactante que he leído.


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