domingo, 29 de julio de 2012

Miedo a lo invisible


Los rostros, lienzos de sentimientos varios, corazas de la indescifrable y mezquina condición humana. La carta de presentación ante el mundo que consideramos sólo nuestro, no pensamos que formamos parte de un todo sino que todo forma parte de uno. Nos reímos del dolor siempre y cuando no padecemos su incomprendida razón, aunque tememos a la muerte nuestras acciones imitan a la mortalidad fijando en una estaca el poder que representa la posesión material.

En los ojos respuestas silenciosas, en su brillo o falta de luz se puede determinar la condición del alma inquilina, aquella que con ansiedad espera el momento de un viaje sin retorno. El alma es invisible pero determinante, busca en la mirada la expresión de su lenguaje, invitando a unos y advirtiendo a otros.

El cuerpo como templo nunca es sagrado siendo de muchas maneras profanado, sea por el dolor al que es sometido bajo la inclemencia del tacto de la violencia o por el venenoso ruido de las palabras que tantos males desean. En su interior las emociones disputan la sobrevivencia contra invasores invisibles que a lo largo de la denominada vida compiten por finalizarla sin tregua alguna.

Le temo a lo invisible, me atemoriza su silencio y manera, me deprime su inadvertida ira. Todos combatimos aquello que no podemos ver. Pedir ayuda no es una opción, la debilidad en formato exterior es un disfraz de presa fácil, una invitación a que otros te incluyan en el menú del día. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Tan cerca de la vida


El hombre y su condición humana, diferente y superior a todas las especies, condición que ya no es suficiente. La búsqueda de la inmortalidad ha generado grandes avances tecnológicos, haciendo del humano una evolución letal en contra de su propia naturaleza.  Isaac Asimov en varias de sus obras plasmó interrogantes sobre la humanización de la máquina y sus posibles peligros.


En Tan cerca de la vida el camaleónico escritor peruano Santiago Rocangliolo nos trae una historia fascinante con lo mejor de la ciencia ficción, el suspenso, el terror y el romance. El desarrollo de la impactante trama es en la ciudad de Tokio en pleno siglo XXI, junto a Max, protagonista de la historia, seremos testigos y miembros de una convención de alta tecnología donde la robótica es el plato fuerte. Siendo a la vez huéspedes de un lujoso hotel con los gastos pagos por la enigmática corporación Géminis para la cual nuestro personaje trabaja.


A medida que Max debe cumplir con sus funciones durante las jornadas de la convención hechos extraños y sobrenaturales lo rodean, atormentando por momentos su existencia, un pasado que grita desde las sombras. Una silenciosa camarera despertará sentimientos en él, pasiones enterradas, el lenguaje corporal su único medio para comunicarse, las palabras sobran. Kreutz, amo y señor de Géminis, el gran anfitrión de gestos fríos y calculados tiene planes para Max involucrándolo activamente en el futuro de la asombrosa y por momentos cuestionable corporación. Ryukichi, despiadado y venenoso, defiende su posición y ascensos a costa de lo que sea, hombre sin escrúpulos que siendo un enemigo de cuidado podría ser la única amistad verdadera que Max requiera ante los dilemas de los que será objeto.


Tan cerca de la vida posee un ritmo vertiginoso, sorprendiendo al más agudo lector que no estará exento de caer en las trampas que Rocangliolo tiene preparadas para él. Cabe destacar la versatilidad de la historia, elementos varios de la narrativa y sus diversos géneros convergen con gran maestría, una prueba irrefutable de la alta calidad de la pluma del ganador del premio Alfaguara 2006.


Me quedo corto con todo lo que quisiera decirles sobre tan maravillosa obra, pero sería un acto de egoísmo no dejarles descubrir bajo sus propios medios a Tokio y sus espíritus.