domingo, 25 de noviembre de 2012

Bartleby y la negación


Para el escritor no existe mayor drama que la sequía, aquella que inhibe al pensamiento dejando bajo la desolación el papel. Algunos deciden aceptar el silencio, otros morir antes de acobijar la castigadora negación.

Hasta hace unos días me encontraba deambulando en el desierto de las ideas sin encontrar un oasis que refrescara mis pensamientos. El miedo y la angustia me acompañaban frente al teclado inerte, ni una sola letra se ofrecía como voluntaria para el acto creativo. El abandono la única opción viable, sólo me quedó buscar refugio en la lectura.

Sin preverlo a mis manos llegó el libro que iluminaría la oscuridad de mi pesar: Bartleby y compañía de Enrique Vila-Matas. Un libro que navega entre la narrativa y el ensayo, teniendo como eje central el mal endémico de las letras contemporáneas que son la negación y la atracción por la nada. Bartleby, un personaje creado por Herman Melville da origen al extraño y extraordinario Síndrome Bartleby que no es más que la manera de definir a aquellos escritores que dejan de escribir.


A lo largo de sus páginas el autor nos pasea por anécdotas inyectadas de rasgos biográficos aderezados con pizcas de dulce ficción a través de los momentos de negación de los grandes escritores de la historia, unos más conocidos que otros lo cual hace de este libro un documento invaluable. Rulfo, Salinger, Wilde, Juan Ramón Jiménez, el Barón de Teive (uno de los heterónimos de Fernando Pessoa), Thomas De Quincey entre otros forman el universo de Bartleby y compañía.


Luego de la lectura he iniciado nuevamente el desarrollo de mis relatos (los cuales espero algún día publicar). He comprendido que el silencio de la negación puede ser inspirador. El silencio también es literatura. Pienso que la más grande obra es aquella que aún no se ha escrito.