domingo, 30 de octubre de 2016

El cerco de Bogotá

El cerco de Bogotá es el único libro de relatos publicado hasta la fecha del narrador, diplomático y periodista colombiano Santiago Gamboa. Un volumen interesante que nos presenta al consumado novelista desarrollando un género que, aunque no es el suyo, le va muy bien.

En seis relatos Gamboa nos dibuja un extenso mapa de emociones, construyendo personajes memorables que hacen vida en ficciones que rozan la realidad. Al contrario del realismo mágico, bandera de su compatriota Gabriel García Márquez, el autor decide apostar por situaciones mundanas apegadas a las realidades de la globalización, donde las fronteras entre las diferentes culturas se diluyen.

En sus relatos nos encontraremos en aeropuertos, hoteles y ciudades en diferentes partes del mundo, donde hombres y mujeres de letras, escritores y periodistas tratan de comprender a través de sus oficios el día a día que afrontan.

Gamboa no desaprovecha la tinta para incluir sus pasiones y debilidades en cada personaje. En todos ellos se presenta un gusto por las bebidas espirituosas y estimulantes. Los referentes literarios también están a la orden del lector; mientras uno de sus personajes vive un extraño romance va leyendo “Días tranquilos en Clichy” de Henry Miller que, curiosamente, es un libro que relata sus días en París y su relación apasionada y tormentosa con Anaïs Nin. Al igual que Miller, el personaje trata de terminar una novela mientras es mantenido por la mujer que es su amante y benefactora, una dama de clase social superior. Por otro lado el autor colombiano expone su predilección por las narraciones corales, incluyendo muchos personajes, desarrollando la tesis que “a veces las mejores historias pasan entre los personajes secundarios, en pequeñas narraciones paralelas que están cerca de la acción central”, palabras que implanta en uno de los personajes que hace vida en el relato “Muy cerca del mar te escribo” donde hace un homenaje a la narrativa de Graham Greene.

El autor utiliza como recurso el oficio del periodista (el cual conoce muy bien) para hacer de eslabón entre varios de los relatos presentes. “El cerco de Bogotá”, cuento que da nombre al libro, es la historia de una apocalíptica capital colombiana devastada por el conflicto bélico, un grupo de periodistas se convierten en detectives para resolver un extraño enfrentamiento, situación que despierta las sospechas entre militantes del mismo bando. La narración está inspirada en la propia experiencia del autor como corresponsal del diario El Tiempo durante la guerra de Bosnia en 1993. Un dato interesante, aquí aparece nuevamente Emir Estupiñán, personaje de su afamada novela “Perder es cuestión de método” que fue llevada a la gran pantalla por Sergio Cabrera en el 2005. También aparece por primera vez Bryndis Kiljan, la valiente y seductora periodista islandesa que luego aparecería en su novela “Necrópolis”.

“García Márquez nos enseñó que la escritura de una buena crónica debe resolver los mismos problemas narrativos de una buena novela, y que la diferencia primordial está en que el periodismo debe respetar los hechos y la novela no”. Gamboa muestra en “La vida está llena de cosas así” un experimento interesante donde mezcla la crónica periodística con el género del cuento, basándose en un artículo de sucesos recrea la realidad-ficción de una joven que atropella a un hombre y su disparatada travesía por diferentes hospitales para que el malogrado “inocente” salga con bien de la desgracia. Este relato marca el primer paso de Santiago Gamboa en la narración corta, cuento realizado para una antología titulada “McOndo” a cargo de los escritores Sergio Gómez y Alberto Fuguet en 1995.


“El cerco de Bogotá” es un libro interesante tanto por su lenguaje y la fuerza de sus imágenes. Lectura obligada.