martes, 30 de julio de 2013

La mano en blanco



El escozor es incontrolable. Latidos acompasados por el dolor que armonizan la ingratitud de la torpeza. Un calor que quema. Un yeso enmascara la mano, aquella culpable que por vergüenza es sometida al anonimato bajo un muro blanco.

Caídas aparatosas, bicicletas traicioneras, patinetas indomables. Ninguna de esas situaciones le había ocasionado lesiones graves a su humanidad. La intolerancia de los años si pudieron.

En el hogar el lenguaje dominante es el silencio. La mano lesionada ha marcado un antes y un después. El rostro de ella lo confirma, las huellas del agravio lo certifican. Su mirada es la decepción luego de la sorpresa, el repudio de una violencia que hasta ese momento se le hacía una lejana pesadilla. Diferencias que gestaron la ira sembrada por la desesperación, respuestas negadas, acalladas por una mano estrellándose contra el muro. Acto vergonzoso que siembra el miedo donde sólo se cosechaba amor.

Debe mentirle al mundo exterior, al entorno que lo ha creído incapaz de realizar semejante exceso hasta ahora, pero sus ojos apagados lo delatan; las palabras a los oídos interesados suenan a huesos rotos. Está acabado. El absurdo de la furia no sólo a lesionado su mano, también ha quebrado su espíritu. Aunque el daño a sí mismo lo hace víctima sabe que él  es la única amenaza. 

 Pasan los días, los analgésicos y antiflamatorios dispersan el agobiante dolor. Llega el día para abrir la puerta de la celda impuesta. Liberada no parece útil, apenas puede mover los dedos que emiten agónicos crujidos. 

Bajo las sabanas ella contempla la mano que pudo haberle hecho daño. Finas cejas enmarcan ventanales con paisajes de miedo. Él ya no soporta verla así, aterrada e insegura de su deformada mano. Debe terminar la pesadilla.

Han pasado los días y ahora todo es alegría. La comprensión y las sonrisas son ahora los argumentos que prevalecen en sus nuevas vidas. Aunque la decisión no fue fácil ha valido la pena. Ella lo ayuda a alimentarse, lavarse, peinarse y vestirse. No paran de besarse y de suspirar por el amor que ha emergido de las cenizas. En un muro del nuevo hogar, sobre una repisa, se encuentran dos frascos con un líquido transparente donde permanecen dos manos con señas de paz.




domingo, 28 de julio de 2013

Fante: un legado de escritura,alcohol y supervivencia



Heredero de un estilo agresivo y honesto Dan Fante (hijo del inolvidable John Fante) relata con lujos  y detalles su propia vida y la sombra de su padre, aquel hombre lleno de adversidades que obtuvo el reconocimiento de su talento literario demasiado tarde.

Dan Fante es la representación en vida de aquellos personajes que su padre retrató a lo largo de sus escritos. La rabia y la frustración encuentran sosiego en las adicciones y la violencia que siempre las acompaña. Dan es un sobreviviente que desea contar sus experiencias, errores y aciertos.

Un libro lleno de enriquecedoras anécdotas y disparatadas situaciones donde el lector será un miembro más de la familia Fante: La demanda que realizó Hitler al sello editorial encargado de publicar Pregúntale al polvo arruinando así el inicio de la carrera literaria de John Fante, que muchos años después, gracias al interés de un editor independiente y contando con el prólogo de un célebre Charles Bukowski se erigiría como la gran obra que es ahora. También los diferentes trabajos realizados por Dan y su caída en el abismo oscuro del alcoholismo, una travesía llena de violencia, intentos de suicidio y quebrantamientos familiares hasta dar con lo único que podría salvarlo…la escritura.

Libro no sólo recomendable para fanáticos de Arturo Baldini, también para aquellos que gustan del buen rock.

sábado, 27 de julio de 2013

Dedos Vulgaris



Qué dulce es la humedad que da cobijo a mis dedos. Su lengua reptando como serpiente, símbolo del pecado. Cuán agradable la sumisión de mis falanges bajo el embrujo de la seducción. No puedo evitar sonreír mientras ella con esmero busca excitarme con su masaje oral. No es por placer la mueca que pinta mi sonrisa boba, es la ironía que hace gracia en mí.


Esos dedos que parecen hurgar dentro de su boca sin conocer el fracaso de la nada han estado en muchos sitios, lugares que la harían reconsiderar su ansioso deglutir. Han rescatado teléfonos celulares de los inodoros, moldeado el moco de mi nariz y rascado mis testículos. También han invadido otros coños al tiempo que pintaron de ardor muchos rostros. Ella muestra ahora una sonrisa llena de esos dedos indecentes. Babea  torpemente diciendo un grotesco te amo. Chupa con saña al igual que el niño hambriento se aferra al marchito seno.


Sigue, no pares, haces bien en tragar el sucio de mis dedos pecaminosos.

martes, 9 de julio de 2013

Hablar solos



Las conversaciones más complejas son aquellas que realizamos con nosotros mismos, un debate interminable donde la conciencia siempre está dispuesta a dar sus razones sin importar  a cuantos argumentos deba enfrentar. Andrés Neuman en su más reciente novela así lo descubre.

En Hablar solos se exponen los dilemas de una pareja en crisis ante la enfermedad mortal que los separa. A lo largo de la novela se alternan capítulos donde las voces internas de los personajes exponen sus sentimientos, miedos, recuerdos y dudas:

Mario, la proximidad de la muerte y el compartir de sus últimos días al lado de su pequeño hijo de diez años.

Elena, frustrada inicia un romance con el médico tratante de su ya condenado esposo.

Lito, la inocencia interpretando el mundo que no comprende.

Gran novela que no deja indiferente al lector. Neuman ha escrito un homenaje al más grande de nuestros errores: nuestra propia humanidad.